// Sobre mí
Escribir código ya no es lo difícil. Saber qué construir, sí.
Con la IA, cualquiera genera una API o una pantalla en minutos. Lo que sigue marcando la diferencia es entender el problema, decidir qué construir y qué no, y llevarlo a producción con la calidad suficiente para que la gente confíe en ello. Ahí pongo el foco: Python, FastAPI, Angular o Docker son mis herramientas, no el objetivo.
Lo aprendí con productos propios. Durante más de seis años llevé iDiari, una plataforma de reservas, de una idea a negocios que dependían de ella a diario: decidir qué construir y en qué orden, integrar pagos, cuidar los datos y mantenerla viva en producción. Después vinieron AuditLean y TuoTrip, con la misma filosofía: resolver un problema concreto de principio a fin.
Y si algo me define, es que soy un killer de tareas repetitivas. Vengo de programar autómatas, donde el tiempo de ciclo lo manda todo, y esa mentalidad no se apaga: en un producto, cada click o pantalla de más es tiempo que pierde el usuario. Aplico a rajatabla una regla que aprendí de un antiguo compañero — si algo lo copias y pegas, o lo haces más de tres veces, es automatizable. Vale para los productos que construyo y para mis tareas de cada día.